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Divinidades
Se
suele presentar el panteón de las divinidades umbandistas,
como organizado en 6 "líneas":
Línea
de Oxalá / Línea de Iemanjá / Línea de Oriente / Línea de
Oxôssé / Línea de Ogum / Línea Africana
Las
entidades que agrupan estas líneas pertenecen a tres categorías
diferentes:
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Los
Orixás, son de suyo entidades animistas, intermediarias
entre la divinidad suprema (Olorum) y los hombres, aunque
al ser confundidos con los santos católicos en el proceso
sincrético parecen representar a poderes del plano moral
antes que a fuerzas de la naturaleza propiamente hablando
-
Los
Caboclos, que son espíritus de amerindios muertos.
-
Los
Pretos Velhos, que son espíritus de esclavos africanos.
Caracterización
de algunos orixás
Bará:
Algunos
lo consideran el más humano de los orixás ya que no es ni
completamente malo ni completamente bueno. Se lo caracteriza
como dinámico, jovial, en movimiento.
Es
el guardián de los templos, las casas, las ciudades y las
personas; intermediario entre los hombres y las divinidades,
debe ser objeto de ofrenda antes de comenzar cualquier
actividad para que abra los caminos, ya que es el "dueño
de los caminos y las encrucijadas".
De
acuerdo a cómo sea tratado, él podría "cerrar" o
"abrir" los caminos de las personas, dificultando o
facilitando sus vidas.
Ogum:
Se
lo invoca como el dios de la guerra, de las artes manuales y
del hierro. Por esto mismo lo consideran el protector de los
herreros y de todos los que de algún modo usan habitualmente
objetos construidos con este metal: agricultores, cazadores,
carniceros, escultores, etc..
Se
lo considera como de temperamento violento, lo que se expresa
en su danza propia.
Por
su cualidad de guerrero, se lo invoca para solucionar
cuestiones pendientes y pleitos.
Yansá:
También
denominada Oiá, es considerada la divinidad de los vientos,
las tempestades, los rayos y los remolinos. En la cosmogonía
africanista, Yansá fue la primer mujer de Xangô, de
temperamento ardiente e impetuoso.
Las
personas que se dedican a su culto, son de sexualidad intensa
y asumida, pudiendo envolverse frecuentemente en aventuras
pasionales.
Xangô:
Es
considerado el orixá de la justicia. Poderoso e impulsivo, es
fácilmente irritable; castiga a los malhechores, los
mentirosos y los ladrones.
Esta
divinidad en particular presenta una dualidad: El joven "Aganjú",
señor de la justicia. El viejo "Godô", dueño de
la ley y patrono de los intelectuales.
Las
personas a él dedicadas deben ser voluntariosas, enérgicas,
conscientes de su importancia y de sus obligaciones, con un
profundo y constante sentido de justicia. Han saber
comportarse con severidad, o con benevolencia según
corresponda.
Odé
y Otim:
Se
trata de una pareja de orixás, que vive en los bosques
cazando, por esto mismo son los protectores de los cazadores
en sus expediciones.
Forman
una pareja inseparable, allí donde está uno está el otro.
Según la mitología yoruba, Odé es quien caza, pero
experimenta una gran compasión por los animales, por lo que
regala el producto de su tarea a su mujer, Otim, quien se los
devora totalmente y por eso es obesa.
Sus
"hijos" o fieles, son personas despiertas y con
iniciativa, gustosos de descubrimientos y novedades.
Ossanha:
Es
considerada la divinidad de las hojas y las plantas
medicinales. Es el orixá "médico" por ser
conocedor de la cura a través de las plantas.
Es
invocado en casi todos los trabajos para alcanzar la salud.
Es
patrono de los lisiados por tener sólo una pierna. Los
devotos de Ossanha, son personas de carácter equilibrado, que
controlan sus sentimientos y emociones, y no son influenciados
fácilmente por opiniones ajenas o por acontecimientos
circunstanciales. Son personas creativas y persistentes.
Omolu:
Es
el orixá de la dolencia, la enfermedad. Su figura y sus ritos
etán rodeados de misterio, a punto tal que para algunos su
sola mención en un riesgo.
Se
le atribuye el control sobre las enfermedades, especialmente
las epidemias, teniendo tanto el poder de causarlas como el de
curarlas. En general se le asigna a su poder un carácter
colectivo. Se lo considera como viejo, inoportuno, rezongón y
vengativo.
Sus
fieles son personas solitarias, introvertidas, con gran celo
por su intimidad y austeros.
Obá:
Orixá
femenino muy fuerte y enérgico, capaz incluso de desafiar y
vencer a orixás masculinos en diversos enfrentamientos.
En
la mitología umbandista fue la tercer mujer de Xangô;
surgiendo de aquí una gran rivalidad con Oxum, porque esta
era linda, joven y vistosa, mientras que Obá era mas vieja y
no daba importancia a su apariencia.
Obá
posee pocos "hijos", por lo que sus devotos sueles
ser considerados personas valiosas e incomprendidas. Son gente
que busca el suceso material con gran avidez y cuidado para no
perderse nada, garantizando así una cierta compensación por
sus frustraciones.
Oxúm:
Esta
orixá, sería la dueña del oro, de la riqueza, de las aguas
dulces. Patrocinadora de los negocios y de la fecundidad. Por
esto, las mujeres que desean quedar embarazadas o tener un
embarazo sin problemas recurren a la Madre Oxúm. Es la
divinidad de los ríos y aguas dulces.
Oxúm
confiere a sus "hijos" un temperamento dulce y
gracioso, los dota de elegancia y gusto por las joyas y
perfumes. Suelen ser personas preocupadas por la opinión pública,
que se presentan siempre con un halo de calma y tranquilidad.
Iemanjá:
Considerada
como dueña de los mares, es homenajeada especialmente por
quienes dependen de las aguas para su subsistencia: pescadores
y marineros.
Sus
imágenes suelen mostrar su aspecto de matrona, de senos
voluminosos, símbolos de maternidad fecunda y nutritiva.
Gusta
de ser respetada; pero cuando por algún motivo ha sido
incomodada, no se manifiesta vengativa sino que perdona fácilmente,
pero es tolerante sólo hasta cierto punto.
Los
"hijos" de Iemanjá son fuertes, altivos, vigorosos,
y en algunas oportunidades impetuosos y arrogantes; fácilmente
irritables, cambian de humor de un instante para el otro; son
capaces de perdonar una ofensa pero no de olvidarla. Son
serios, maternales y preocupados con los otros.
Oxalá:
Oxalá
es considerado como el "Padre de Todos", y según la
cosmogonía umbandista, es el orixá más viejo ya que fue el
primero en ser creado.
Este
orixá transmite a sus hijos sus características más
elevadas: calma, respetabilidad, fuerza de voluntad y
confiabilidad; es difícil que la opinión de otros los haga
cambiar de opinión o estrategia, y aceptan plenamente las
consecuencias de sus decisiones.
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Denominación
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Simbología
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Imagen
católica
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Bará
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Símbolo
llave
Color rojo
Fuerza que refiere: movimiento, comunicación.
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San
Antonio
San
Pedro
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Exú
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Mensajero
entre los hombres y los orixás
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Diablo
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Ibejí
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Protector
de los gemelos
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San
Cosme y San Damián
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Iemanjá
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Símbolo
áncora, barco, pescado.
Color azul celeste
Fuerza que refiere: maternidad.
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Stella
Maris
Inmaculada
Concepción
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Ifa
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Don
de adivinación
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Espíritu
Santo
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Obá
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Símbolo
cuchillo
Color rosa
Fuerza que refiere: fortaleza
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Santa
Catalina
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Ogum
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Símbolo
espada y lanza
Color rojo y verde
Fuerza que refiere: la guerra, artes manuales
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San
Antonio (Bahía)
San
Jorge (Río)
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Ossanha
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Símbolo
muleta y hoja
Color verde y amarillo
Fuerza que refiere: salud
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San
Roque
San
José
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Omolu
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Símbolo:
escoba y pilón
Color negro o marrón
Fuerza que refiere: enfermedad, epidemia
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San
Lázaro
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Oxalá
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Símbolo
bastón, ojo, paloma
Color blanco
Fuerza que refiere: vejez, sabiduría, paternidad
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Cristo
Señor
del Bom Fim
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Oxossi
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Dios
de la caza
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San
Jorge (Bahía)
San
Sebastián
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Odé
y Otim
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Símbolo
Odé: arco y flecha
Otim: cántaro
Color azul marino y blanco
Fuerza que refiere: caza
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Odé:
San Sebastián
Otim:
Santa Efigenia
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Oxum
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Símbolo
espejo, oro y dinero
Color amarillo
Fuerza que refiere: riqueza, negocios
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Inmaculada
Concepción
Ntra.
Sra. de los Dolores
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Pompa
gira
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Exú
femenino
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Diablesa
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Xafera
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San
Benito
San
Roque
San
Lázaro
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Xangó
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Símbolo
hacha y balanza
Color rojo y blanco
Fuerza que refiere: intelectualidad y justicia
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Aganjú
– San Miguel
Godô
- San Jerónimo
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Yansá
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Símbolo
espada, estera
Color rojo y blanco
Fuerza que refiere: guerra y sensualidad
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Santa
Bárbara
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Nunca
aclararemos lo suficiente que, dado el carácter sincrético
de estos rituales y su desarrollo paralelo en diferentes
regiones, las denominaciones, atribuciones y simbolismos no
son de ninguna manera unívocos, sino que por el contrario,
deben rectificarse en cada caso particular.
La
mediumnidad
En
el contexto Umbanda los conceptos de invocación de espíritus
y de mediumnidad, propios del espiritismo kardeciano han sido
fuertemente reelaborados.
La
doctrina umbandista afirma que no sólo los espíritus de los
muertos (que como ya dijimos, por lo general son de esclavos
negros o indígenas), sino que también los orixás pueden
descender sobre los médiums, a los que se denomina
"cavalo do santo".
El
cavalo do santo incorpora al orixá como respuesta a las
invocaciones que se realizan en forma de cánticos o bailes
(puntos riscados) dentro del ritual umbanda.
Un
mismo "cavalo" puede recibir o mediatizar varias
entidades distintas sucesivamente, aunque generalmente no de
modo simultáneo.
La
magia umbandista
Los
ritos en el umbandismo tienen como propósito movilizar las
fuerzas evocadas en ellos, y que pueden ser tanto Orixás como
espíritus de indígenas o esclavos, o las mismas fuerzas
ocultas de la naturaleza, sean del campo psíquico o de la
polivalente área de las "vibraciones".
Con
este fin se realizan ritos diversos, a los que se denomina genéricamente
"trabajos": los despachos, las defumaciones, los
sacrificios y la confección de amuletos, las bebidas, la
consulta de los buzios y el uso de velas, cintas de seda, y
uniformes diversos.
El
objeto del rito mágico puede ser diverso según el rito de
que se trate:
Umbanda
o magia blanca
Procura
un efecto preciso considerado como "bueno", tal como
puede ser la cura de una dolencia, la obtención de un trabajo
o la anulación de un fetiche.
Quimbanda
o magia negra
Procura
la obtención segura de un efecto considerado como
"malo", en general se trata de trabajos para forzar
o torcer la voluntad de terceros.
La
fe en la reencarnación
La
fe umbandista sostiene firmemente la posibilidad de la
reencarnación del alma en vidas terrenales sucesivas, proceso
que seguiría la conocida "ley del karma": la vida
presente es consecuencia de las vidas pasadas y organiza desde
ya las vidas futuras.
Estas
afirmaciones, que distinguen al umbandismo entre otros
sistemas de creencias de origen africano, son claramente una
herencia del pensamiento oriental que el umbandismo recibió a
través de su vertiente ocultista merced al proceso de
"asimilación por similitudes", partiendo de la
creencia de los amerindios y algunas tribus africanas respecto
a la permanencia de las almas de los muertos en el mundo de
los vivos.
Esta
reencarnación tendría en este caso, un triple propósito:
-
La
reparación de errores o faltas cometidas en una
existencia anterior.
-
La
evolución o progreso espiritual.
-
El
desempeño de misiones importantes.
Para
poder seguir evolucionando en la próxima encarnación, el
individuo debería liberarse de los residuos de las vidas
anteriores, evitando el egoísmo y practicando la caridad.
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