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Los
29 años de Los Palmeras.
Por
Sergio D.F.
Corresponsal muevamueva.com en Rosario.
Llegamos
a Rosario con la expectativa de revivir las
emociones, sentimiento y pasión que Los Palmeras
ya habían despertado en sus presentaciones de
Septiembre y Noviembre pasados. Esta vez, la cita
tenía un condimento adicional. Los Palmeras, los
reyes de la cumbia santafesina, cumplían 29 años
con la música, y ésta era entonces su fiesta de
cumpleaños.
Al
finalizar su segunda presentación en el teatro
Fundación Astengo de Rosario el pasado 10 de
Noviembre, y viendo el tremendo éxito del
conjunto en sus dos anteriores presentaciones a
sala llena, los organizadores del show
comprometieron a los muchachos a festejar sus 29 años
con una tercera presentación en la misma sala, el
9 de Diciembre.
Domingo
a la noche, salimos a pasear por la peatonal Córdoba
un rato antes de la hora del show. Siendo todas
las localidades numeradas (el Astengo sólo tiene
plateas y palcos; ¡es una sala sumamente
paqueta!) no había necesidad de llegar con mucha
anticipación.
O
al menos eso creíamos. La ansiedad de los
rosarinos era tal por ver a los más grandes de
Santa Fe, que media hora antes del inicio del
show, la cola para entrar ya se extendía por la
media cuadra que separa el teatro de la peatonal,
daba la vuelta en la esquina, y seguía hasta
donde podía verse por la calle lateral.
Nos
pusimos en la cola, y allí ya empezó el show. Cada
10 metros se formaba un coro de chicos y chicas
que entonaban canciones de Los Palmeras mientras
esperaban ingresar. Los vendedores ambulantes se
hicieron el día, repartiendo llaveros, vinchas y
gorros con la foto del conjunto. Y mientras
tanto, veíamos las caras de tristeza de los
rezagados que llegaron a último momento con la
vana ilusión de conseguir entradas, ya agotadas,
y salían lamentando no haberse acordado con
tiempo. Es que en Santa Fe, cuando se presentan
Los Palmeras, si no fuiste, perdiste.
Una
vez acomodados en nuestra platea, nos entretuvimos
leyendo las banderas de los fans:
“Feliz Cumple Palmeras”
“Ceibal – Cumbia de mi tierra” (¡se
vinieron desde Ceibal a Rosario sólo para ver a
Los Palmeras!)
“Ñuls y Palmeras en mi corazón”.
A.J.
Llorente, animador de programas de cumbia de la
radio y televisión local, hizo una breve
presentación, y estalló la locura.
El
telón se corrió al ritmo de Cuando el Amor se Daña,
corte 1 y título del último CD del grupo,
editado en Octubre pasado, y cientos de voces se
unieron a Rubén Deicas, vocalista del conjunto,
en un coro que no aflojó hasta la última canción.
Marcos
Camino, acordeonista – director – veterano
fundador – y presentador del grupo, nos fue
llevando por un recorrido musical a lo largo de la
historia del conjunto, que arrancó con Cumbia
Compañera, de 1980. Y nuevamente, cientos de
voces acompañaron a Rubén en el canto, lo cual
confirmó la fuerza y la vigencia que Los Palmeras
tienen en su provincia: más de la mitad de
quienes seguían las letras de las canciones de
los 70’s y 80’s, ¡aún no habían nacido
cuando fueron grabadas!.
En
sus impecables smokings negros, Carlos González
en bajo, Jorge Grenón en teclados y guitarra,
Juan Sancuns en tumbadoras, y José Roa en
timbales completaban el sexteto junto con Rubén y
Marcos.
El
show siguió con canciones de las décadas del 70,
80 y 90, provocando el delirio de la platea al
reconocer cada una de ellas, todos éxitos, al
sonar los primeros acordes.
Como
siempre, uno de los puntos culminantes del show
ocurrió cuando sonó “La Suavecita”, cumbia
colombiana que Marcos define como “El Himno a la
Cumbia” (definición con la cual este cronista
coincide – tengo en mi discoteca particular tres
versiones diferentes, aunque por supuesto la de
Los Palmeras es insuperable).
El
intervalo fue una gratísima sorpresa. El ballet
Sabor Latino presentó 20 bailarines en el
escenario, con un lucidísimo espectáculo de
Salsa; y como especial reconocimiento, los
muchachos del grupo La Revancha interpretaron 3
temas de sus tantos CDs, y el Feliz Cumpleaños en
ritmo de Cumbia, dedicado a “los papás de todos
los músicos santafesinos”, según sus propias
palabras.
De
vuelta a escena, reemplazados los smokings por
elegante sport tropical, los éxitos de los CDs de
1999 (Voló la Paloma), 2000 (Irremplazables) y
2001 (Cuando el Amor se Daña), mantuvieron al público
de pie, bailando en los pasillos, y cantando de
principio al fin cada tema.
Cuando
anunciaron el fin del espectáculo, todos (yo
incluido, y quizás a la cabeza de la manifestación)
pedimos insistentemente un bis, que los muchachos
complacieron con “Qué Quiere la Chola”. No
crean que ahí termina la historia. No los dejamos
irse sin un segundo bis: “El Parrandero”, en
el que Rubén aprovechó para cambiar un poco la
letra, y en lugar de “ … yo soy parrandero
…” se despachó con “ … yo soy sabalero
…”, delatando el fanatismo de los seis
integrantes del grupo por Colón de Santa Fe.
Mientras
el presentador despedía al conjunto con la
promesa de reeditar el show en la misma sala en
Marzo del 2002, las cámaras de los canales
de aire y cable de Rosario seguían grabando
escenas de un público que al borde del delirio
coreaba “ ….
olé, olé, olá, cada día te quiero más;
Los Palmeras, es un sentimiento, no puedo
parar ….”.
Después
de más de dos horas de gozar de la mejor cumbia,
dejé el teatro silbando bajito “La Chica de
Rojo”, agradeciendo al destino por tener la
oportunidad de que Los Palmeras conmuevan mi espíritu
con su música inigualable, y más convencido que
nunca de que haber recorrido 300 Km hasta Rosario
sólo para ver a Los Palmeras valió y siempre
volverá a valer la pena.
Sergio
D.F.
Autorizamos
la publicación en otras páginas o medios gráficos
citando Autor y Fuente.
Bajo
el imperio de la cumbia Diario
La Capital, 25-09-01
En su debut en un teatro Los Palmeras llenaron el
Auditorio Fundación
Los máximos
exponentes del género en Santa Fe probaron que su
ritmo no se limita a la bailanta
Marcelo
Minichetti
Lo que nadie
esperaba y algunos temían finalmente sucedió.
Los Palmeras llegaron a un escenario teatral,
tocaron durante más de dos horas y descubrieron
que tanto ellos como su público pueden compartir
la música que los une en ámbitos no
convencionales para el género como el Auditorio
Fundación Héctor I. Astengo.
El domingo último, a las 21.20, Alberto J.
Llorente apareció en escena y anunció el primer
show de la historia de un conjunto de cumbia en un
teatro rosarino. Los fans que colmaron la
capacidad de la sala aplaudieron de pie el ingreso
de los músicos con un cerrado "Olé, olé,
olé....".
A.J., el padre de la criatura artística, dejó a
los músicos solos con su público y comenzó la
fiesta. Con las luces de la sala encendidas empezó
el espectáculo con "Cuando el amor se daña",
que ofrecieron los músicos ataviados con smoking
negros que juzgaron apropiados para la ocasión,
sin ocultar el nerviosismo del debut en una sala
teatral a casi 29 años de la fundación de la
banda.
La formación presentó una línea de base rítmica
con Juan Enrique Sancuns, en tumbadoras; José María
Roa en timbaletas; Carlos Martínez como músico
invitado en octapad y Carlos González, en bajo.
Completaron el grupo Jorge Grenón en teclados y
guitarra, y los veteranos Marcos Camino, en acordeón
y Rubén "Cacho" Deicas, en voz.
Con Camino como portavoz, el espectáculo comenzó
a desandar el sendero de la historia en un
racconto que incluyó momentos de las casi tres décadas
que Los Palmeras llevan con la cumbia. El segundo
tema fue "Te regalaré mi vida", un éxito
del 77, casi la prehistoria del combo y el show
siguió con "Allá en la arena" y
"Esa", un bolero encuadrado en un estilo
que supieron entronizar grupos como Los Pasteles
Verdes, Los Angeles Negros y Los Galos, entre
otros.
El acordeonista no evitó una referencia al nuevo
ámbito para la cumbia que inauguraban, ni ocultó
sus sentimientos: "Estamos consternados por
estar en un teatro, -confesó- porque mucha gente
cree que esta música no tendría que estar en
lugares como éste".
En las plateas y los palcos el público se salía
de la vaina por bailar en parejas, impulso que
neutralizó viendo el 80 por ciento del concierto
de pie, meneando el cuerpo al compás del
machacante ritmo de la cumbia. El recorrido histórico
pasó por 1980, año del éxito "Cumbia compañera";
por el 81, cuando se conoció "Rumor de
cumbia" y por el 83, tiempo en el que Los
Palmeras impusieron "Mentirosa" y
"Cumbia y luna".
La estructura de los temas que caracterizan al género
es sencilla y está apoyada en una línea rítmica
constante que marcan el bajo y la timbaleta
(alternando cencerro y platillo) con réplicas de
acordeón que suena como un floreo que sobrevuela
a la voz cantante. Con "Corazón de mala
mujer", un éxito que taladró hasta los
cimientos las distintas barriadas rosarinas en
1984 y "Fiesta en la selva" y "El
amor en bohio" se recalentó el ambiente.
"Se llama Marcela", otro demoledor éxito
del 86 preparó el golpe de gracia que llegó al
climax con "La suavecita", el tema de
Eli Toro Alvarez que Camino catalogó como
"el himno nacional de la cumbia". El público
bailó y regaló a los músicos un canto
tribunero: "Olé, Olé, cada día te quiero más...
es un sentimiento, no puedo parar...".
Con una atmósfera decididamente futbolera Camino
estimó que debía agradecer nuevamente:
"Rosario nos ha acogido (reiteró las dos últimas
palabras para aventar sospechosas
interpretaciones) de una forma particular y por
eso hacemos esto acá antes que en Santa Fe",
se sinceró.
"Quince primaveras", "Flor de un día"
y "La cumbia del maderero", temas de los
años 88, 89 y 90 precedieron la llegada de
"Muchacha triste", y viejo éxito del 83
que exacerbó los ánimos en el final de la
primera parte del show.
Una
historia de película
Técnicamente no hubo intervalo. Sobre una
pantalla gigante se proyectó un avance de la película
documental sobre Los Palmeras que rueda Horacio Ríos.
Un compilado de imágenes que el videasta registró
hasta la fecha mostró a los músicos en
escenarios de Romang, Banco Pelay, Crespo y Funes,
entre otros sitios. Testimonios de fans y
distintos escenarios fueron mostrados a través
del ojo de la inquieta cámara de Ríos que busca
documentar el fenómeno de convocatoria popular
que provocan los artistas.
El segundo tiempo de cumbias comenzó con
"Mujer que mal me pagas" y
"Clarito", dos temas del 94, y "Menéala"
y "Juan Valdez" del 95 que Los Palmeras
interpretaron, tras el cambio de atuendo, vestidos
con camisas celestes, corbatas oscuras, sacos
beige y pantalones negros.
Con un público absolutamente ganado por el
imperio del ritmo que siente vísceralmente, la
danza fue el correlato abajo de lo que sonaba
arriba. Decididos a abandonar la actitud de meros
espectadores, los fans bailaron en sus lugares y
en los pasillos cada tema de sus ídolos.
"Voló la paloma", "Olvídala"
y "Por primera vez" anunciaron un final
no querido por la gente que llegó con "Avísame"
y "La chica de rojo" fue el primer bis.
A las 23,40. Alberto J. Llorente apareció en
escena para cerrar el show y para anunciar que
antes de fin de año Los Palmeras volverán al
teatro para los que se quedaron con ganas. Luego
se cerró el telón.
Exigentes "Olé, olé, olé", obligaron
a una más. Así llegó "Qué quiere la
Chola" el segundo bis que puso un broche
delirante a la noche en la que nadie se mantuvo al
margen de la fiesta que, por primera vez, vivió
la cumbia santafesina en un teatro.
La
cumbia se recibe de clásico
Los Palmeras tocan hoy por primera vez en un
teatro en el Astengo
Rubén Deicas, el líder del combo, dijo que se sienten
preparados el debut
Marcelo
Menichetti
Esta noche
Rosario será testigo del debut del grupo musical
Los Palmeras en un teatro. Los máximos
representantes de la denominada cumbia santafesina
pisarán, por primera vez, el escenario de una
sala teatral y el acontecimiento será a las 21,
en el Auditorio Fundación Héctor I. Astengo,
Mitre 754. Los artistas brindarán un espectáculo
en el que la danza estará, si no vedada, por lo
menos acotada por las plateas.
El grupo es uno de los conjuntos de cumbia más
antiguos de la ciudad de Santa Fe, cumplirá en
diciembre próximo 29 años de carrera, y ganó
proyección nacional desde la plataforma de
lanzamiento en que se convirtieron los bailes de
la ciudad de Rosario, donde lograron un éxito tal
que les permitió llegar a Buenos Aires. En la
Capital Federal el grupo goza de predicamento
entre los fanáticos de la música de raíz
colombiana, quienes les reconocen la paternidad de
un estilo fraguado a orillas de los ríos Salado y
Paraná, en la capital santafesina.
El combo que lidera su cantante, Rubén Deicas,
agregó condimentos propios al ritmo que, según
el artista, "trajeron a Santa Fe grupos como
El Cuarteto Imperial, que tenía un repertorio que
hablaba de los ríos colombianos y sus personajes.
Nosotros hicimos cumbias en las que se hablaba de
los ríos nuestros, de nuestra gente y con
nuestras historias de amor", adelantó el músico
en un animado diálogo con Escenario.
Los temas de Los Palmeras se escuchan en todos los
barrios rosarinos donde la cumbia truena a toda
hora del día desde los bafles de los equipos de música.
Sin embargo, resulta difícil creer que alguien
haya soñado que alguna vez el grupo se presentaría
en un teatro. "Sentimos mucha
responsabilidad. Pero aceptamos el desafío",
confiesa la voz cantante del grupo.
-¿Tuvieron una experiencia en teatros de otras
ciudades?
-No. Lo nuestro son los bailes y las confiterías.
En general nunca trabajamos en un teatro. Esta será
la primera vez.
-¿Previeron un repertorio especial para esta
función o será el mismo que ofrecen en los
bailes?
-Sí, nos preparamos bien. Tuvimos que ensayar
temas de épocas anteriores del conjunto porque
pensamos que va a ir todo tipo de público y
tenemos que hacer un repertorio que se adapte a
distinta clase de gente, de todas las edades.
-¿Cuánto hace que suena el conjunto en los
bailes?
-El grupo cumplirá 29 años el 9 de diciembre próximo.
Cuando uno lo dice se da cuenta que pasó mucho
tiempo desde el comienzo ¿no?
-¿Cuántos integrantes quedan de los que fundaron
el grupo?
-Desde el principio está Marcos Camino, el
acordeonista. Yo, hace 24 años que estoy en el
conjunto. Los otros integrantes del grupo original
se fueron para formar sus propias orquestas y
algunos, por otras circunstancias, dejaron la música.
Pero la mayoría de los músicos que alguna vez
pasaron por Los Palmeras hoy son parte de la
movida tropical ya que formaron sus propios
conjuntos.
-¿Cómo se llegó a un estilo que hoy se reconoce
como cumbia santafesina?
-Realmente a la cumbia la trajo a Santa Fe el
Cuarteto Imperial que venía de Colombia. Lo que
pasó es que ellos tenían una idiosincracia
propia de cantarle al río, a la canoa, al
pescador y a los paisajes de la zona de donde
provenían. En Santa Fe eso cambió. Nosotros le
dimos un vuelco localista, un toque santafesino
cantándole al amor, a las vivencias nuestras.
Pero el ritmo siempre fue netamente colombiano.
-¿Es decir que la cumbia santafesina respeta la
forma de la cumbia tradicional?
-Exacto. La forma de la cumbia tradicional es la
que trajo esta gente de Colombia y tuvo una
aceptación bárbara entre el público. Imaginate
que una música extranjera, en este caso del
Caribe, vino a repercutir a Santa Fe de tal manera
que se quedó a vivir.
-¿Le parece que la cumbia santafesina es tan
importante como lo es el cuarteto para Córdoba?
-Sí. Yo creo que está identificada con nuestra
zona. Incluso se están haciendo trámites para
que se declare a Santa Fe como la capital de la
cumbia. Queremos que Santa Fe sea la capital
nacional de la cumbia.
-¿Los Palmeras tienen cabida en Buenos Aires?
-Nosotros hace 20 o 25 años que estamos
trabajando en Buenos Aires. Fuimos los primeros
del interior en ir a trabajar allá, mucho antes
de que apareciera esta movida tan grande que hay
ahora con la cumbia.
-¿Se sienten pioneros?
-Totalmente. Lo que pasa es que íbamos a trabajar
desde acá y se empezaron a enganchar conjuntos de
allá que salieron para trabajar en el interior
del país. La hicieron al revés que nosotros.
-¿Quién compone los temas del grupo?
-Componemos todos en general, pero Marcos Camino y
yo somos los que más temas aportamos al
repertorio del grupo. Los muchachos también son
autores de algunos temas. El grupo está formado
por Carlos González (bajo), Jorge Grenón
(teclados y acordeón), Juan Sancuns (tumbadoras),
José María Roa (timbales), Marcos Camino (acordeón)
y yo en voz.
-¿Cómo les va en Rosario?
-Rosario fue para nosotros una verdadera
plataforma de lanzamiento. Desde hace muchos años
venimos haciendo presentaciones en lugares como
Belgranense, La Rural, Provincial... Esos bailes y
muchos otros en todo Rosario nos sirvieron como
base para tener una carrera de casi 30 años.
¿Los perjudicó el hecho de que no se hacen más
bailes como los famosos de María Selva en Santa
Fe?
-(Risas) Uhh, sí. En la medida de que se vayan
cerrando fuentes de trabajo nos perjudica a la
mayoría de los grupos. La gente ha dejado los
bailes de barrio y se mete en los boliches, las
confiterías bailables, donde ahora también tiene
acceso la música tropical. Así que, por suerte,
podemos trabajar ahí.
-¿Con qué les va mejor, con las presentaciones
en vivo o con la venta de discos?
-La presentación en vivo nos favorece porque con
el tema del truchaje están matando a la industria
del disco. No solamente a nosotros, sino a toda la
música. Lo del disco trucho ya es una industria
en sí misma. Es tan grande la organización que
hay que ya no se puede combatir. Las compañías
gastan millones para hacer la grabación, la
producción general de un disco y te aparece un
tipo con una maquinita en la esquina de tu casa y
hace bolsa todo eso. Imaginate...!
-¿Cómo se les ocurrió presentarse en un teatro,
un ámbito no tradicional para la cumbia?
-La idea fue de Alberto Llorente. Un día estábamos
en su programa de televisión y, como él lo traía
a Sandro a El Círculo, dijo en el programa que
podría hacer un teatro con nosotros. La gente
comenzó a llamar por teléfono diciendo que sería
fabuloso. Entonces se interesó, nos sentamos a
hablar y nos largamos.
-¿Cómo se sienten ante esta nueva perspectiva?
-Y, la verdad es que un poco nerviosos. Sentimos
mucha responsabilidad, pero aceptamos el desafío.
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