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El tano,
llegó a la Argentina a los 14 años, había nacido en la
ciudad de Nápoles un 26 de julio. Aquí, en
Argentina, inició su carrera de canta autor.
Gian
Franco Pagliaro, un artista extraordinario, con el don
de capturar las palabras y juntarlas de manera tal que
tengan vuelo propio para expresar pensamientos profundos que
reflejan el sentir de muchas personas y de transmitir con
una sensibilidad desbordante, historias de amor, testimoniales
o simplemente cosas de la vida. Lo que muchos
han sentido, él lo hace canción y lo puede transmitir de
una forma muy especial. Su repertorio nos exhibe canciones inolvidables
como “Todos los barcos”,
“Yo te nombro”, “Amigos míos me enamoré” y “El
extranjero”
Con su
voz de barítono logra transmitir calidez, ternura,
franqueza, sinceridad. Las canciones de Gian Franco hablan
sobre la amistad, el amor, la política, la vida en su
cotidianeidad y todo cuanto lo rodea es fuente de
inspiración.
En todo
momento contó con la fidelidad de su público, aunque la
noche más triste de la historia argentina, la que iniciara
el 24 de marzo 1976, haya intentado cubrirlo de sombra
incluyéndolo en la "Nómina de personas vinculadas al
ámbito cultural con antecedentes ideológicos
desfavorables" de la Operación Claridad.
Podríamos
llenar páginas hablando de la trayectoria de Gian Franco,
no es nuestra intención, porque el Tano no es sólo
"trayectoria". El Tano no es pasado. El Tano tiene
un presente brillante en el cual está intactas su calidad y
todas sus cualidades. Tuvimos el privilegio de compartir el
show que diera en la ciudad entrerriana de Villaguay con
motivo de 180 aniversario de la ciudad donde miles de
personas se emocionaron con su visita después de 27
años.
Aquí
les dejamos uno de los último reportajes (8/11/2003)
Gentileza del diario La Capital, de Rosario, horas
antes del show "Confesiones de un ex" que
brindaría en el Teatro Brodway
U.
G. Mauro / La Capital
"Confesiones de un ex" se titula el recital que
Gian Franco Pagliaro ofrecerá esta noche, a partir de las
21, en el teatro Broadway, San Lorenzo 1223. Verborrágico,
con un humor amargo e irónico y un lenguaje sin eufemismos,
el cantante italiano dialogó con La Capital sobre las
características del show. También criticó a los ciclos de
TV dedicados a buscar nuevas figuras e hizo referencia a la
relación que guarda con su patria.
"Esta es una historia cantada de lo que pasó aquí,
porque conviven canciones de amor, de denuncia, irónicas,
de protesta. Cada canción lleva a la gente a un tiempo o a
un hecho de su vida. Uno asocia una historia personal con
una canción de amor y cuando canto «Hasta siempre», la
guajira sobre el Che, se asocia con una época. Además
canto las canciones italianas de los 60 que también forman
parte de la historia y la memoria de los argentinos",
expresó el intérprete que popularizó baladas como
"Todos los barcos" y "Las cosas que me alejan
de ti".
-¿Por qué el espectáculo se titula "Confesiones de
un ex"?
- Porque con el tiempo uno llega a ser un ex en varias
cosas, ex padre de la hija, el cantante que cantaba
canciones de protesta, el cantante que cantaba..., etcétera.
-¿Cuál es el ex que se le quedó más pegado?
-No queda nada y al mismo tiempo queda uno mismo con todos
los ex encima, una síntesis de todo, que sobrevive a pesar
de todo, en un país que no tiene memoria y donde hay que
rendir veinte exámenes todos los días... Uno es la suma de
todo lo que pasó aquí.
-¿Por qué desapareció de la escena musical?
-Porque este es un país de compartimientos estancos. No es
que yo no hice nada. Hay zonas que frecuento mucho, aunque
es cierto que a Rosario hace muchos años que no voy. Lo que
pasa es que no existen espacios donde mostrar lo que uno
hace.
-¿A qué lo atribuye?
-Lo que se hace en el interior no repercute ni en el pueblo
de al lado de donde uno actúa y menos en la Capital
Federal, y para mostrar aquí lo que se logra en el exterior
hay que ir a los programas con los recortes de los diarios
extranjeros como si uno recién empezara. Yo ya llevo 35 años
en esto.
-¿Qué responsabilidad tiene la TV en todo esto?
-La televisión no tiene espacios para lo nuestro porque es
un medio escandaloso y amarillento en el que si no tenés un
padre travesti, un hijo drogadicto o un pariente chorro no
tenés lugar. Todo lo que proponés es aburrido. ¿A quién
carajo le interesa un tipo que compone canciones, escribe,
cree en la palabra o en la música? Eso no interesa a nadie,
pero si me acuesto con Silvia Suller y no lo digo, ella va a
la TV, lo cuenta y así tengo mi cuota de publicidad. Y si
dice que la tengo corta o larga, también.
-¿No rescatás nada?, ¿no hubo momentos mejores?
-Antes había algún espacio. Ahora terminamos añorando eso
que también criticábamos, porque hoy los espacios
musicales en TV se abren a chicos paracaidistas como los de
"Operación Triunfo". Juntan a 12.000 chicos;
después eligen a 6, 7, 12 apóstoles... Ahí, ese invento
de los coach los peinan, los empujan, les aprietan el pecho
para que saquen no se qué cosa de adentro, les piden que
canten bajo el agua y los martirizan. Es todo una locura.
-¿Solamente sirve empezar de abajo?
-No sé. Yo empecé cantando lo mío y todos los cantantes
de mi generación tenían alguna propuesta: Favio, Sandro,
Piero, Denis... cada uno en lo suyo con sus limitaciones o
logros, pero hoy veo a estos chicos que van allí, con la
intención de ser famosos y cogerse una mina en 5 minutos y
nada más. Los únicos que ganan con esto son los que les
dicen a los chicos "peinate así", "cantá en
la onda de Luis Miguel o Cristian Castro". Ninguno de
estos chicos sabe qué pasó hace 2 años. Uno les habla de
la Triple A y no saben a qué se refiere, mientras los demás
artistas estamos descalificados, marginados, prohibidos,
olvidados. El único espacio que queda es ir a cantar a lo
de Mirtha Legrand, después de una mala digestión y para 4
ó 5 personas...
-¿Cómo es hoy su relación con Italia y en particular con
la música de su país?
-En lo personal tengo un hermano viviendo en Nápoles, mi
ciudad natal y cada dos años viajo para allá, con mi
condición de italiano que habla como un porteño. Allá
grabé hace poco un disco de canzonetta. Aquí con la música
italiana hay algo relacionado con la nostalgia por lo que
pareciera que la producción musical italiana se terminó en
1970.
-¿Es sólo nostalgia lo que impide conocer lo nuevo de esa
música?
-No. Creo que también se debe a que "Terminator"
pisó fuerte aquí y en todas partes. En Argentina se terminó
el cine o la canción italiana. Antes Vittorio Gassman o
Marcello Mastroianni parecían artistas locales, mientras
que hoy sería imposible vender aquí la música de
Antonello Venditti, Francesco De Gregoris, Paolo Conte...
Apenas si circula lo de Eros Ramazzotti o Laura Pausini, por
ser más comercial. Además, la compañías están con las
Bandanas, Los Pibes Chorros...
-¿Cómo es un show suyo?
-Trabajo con un trío y siempre apuesto a la intimidad. No
corro sobre el escenario, no me saco la ropa, no me tiro
sobre gente... No soy Luis Miguel. Al contrario, Luis Miguel
y Ricky Martin me jodieron la vida, porque cuando
aparecieron me dije "¿qué carajo voy a hacer ahora?
Ellos son lindos y cantan más o menos bien y yo tengo 58 años...
Todos te joden la vida... uno viene con el ego mejorado y
aparecen tipos así y te lo hacen mierda (risas).
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