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El Nano
Serrat reapareció en el mercado discográfico con
Versos en la boca. El nuevo CD que sucede a Cansiones (Tarres -
Serrat) contiene once nuevos temas. Este nuevo álbum depara la imagen del
artista desnudo, que se adentra
frontalmente en el siempre contradictorio terreno de las pasiones humanas. Se
trata de uno de los mejores y más maduros trabajos creativos de su amplia
carrera discográfica. |
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Acompañan
a Serrat en el viaje el arreglista y pianista Ricard Miralles, quien fue
colaborador suyo durante mas de dos décadas y participó desde sus inicios en
muchos de los hitos de su discografía, como Homenaje a Antonio Machado, Mi Niñez,
Canción infantil, Cada loco con su tema, El Sur también Existe y Bienaventurados.
Los de Versos en la boca son once temas que conforman un hermoso buceo en
aguas interiores, lleno de sorpresas y confirmaciones.
De cuando estuve loco, es el primer single de este maravilloso trabajo,
que en unos días mas podremos escuchar en todas las emisoras del país.
Treinta y siete años después del primer disco de Joan Manuel Serrat , el feliz
reencuentro entre el cantautor y Miralles ha producido como resultado un trabajo
fresco, rico, agil ,brillante ,a veces inquietante, con un trabajo musical a
base de sonoridades acústicas y
cuya raibamgre en el Serrat más clásico no excluye novedades audaces y
arriesgadas. |
VERSOS EN LA BOCA
Presentación
en Vivo en Argentina 14, 15 y 16 de Enero en el teatro
Gran Rex
El nuevo disco de Joan Manuel Serrat, Versos En La
Boca, es un feliz regreso a la introspección y la
exploración de sentimientos y sensaciones.
Se trata de un Serrat en estado puro, que nos ofrece
un catálogo completo sobre el amor. El amor como
destrucción, como enajenación, como posesión, como
búsqueda, como encuentro, como complemento, como pasión
endemoniada...
Sus
recursos son los que siempre ha empleado: la poesía,
la descripción, la metáfora, el humor, la observación,
la compasión. Pero en este caso están todos puestos
al servicio de este viaje al centro del ser humano,
aquel oscuro crisol donde se rozan lo sublime y lo
perverso, donde se enseñan los dientes la cordura y
la razón, donde conviven, malviven y perviven vicios,
amores nobles, pasiones, inocencias, temores,
miserias, enconos, alegrías...
Acompaña
a Serrat en el viaje el arreglista y pianista Ricardo
Miralles, que fue colaborador suyo durante más de dos
décadas y participó desde sus inicios en muchos de
los hitos de su discografía, como el Homenaje a
Antonio Machado, Mi Niñez, Canción Infantil, Cada
Loco Con Su Tema, El Sur También Existe y
Bienaventurados.
Los
de Versos En La Boca son once temas que conforman un
hermoso buceo en aguas interiores, lleno de sorpresas
y confirmaciones.
Empieza
el catálogo de amores con el amor como enajenación,
una canción en cuya letra participó Tito Muñoz.
"De Cuando Estuve Loco", que también podría
haberse llamado "Mono de ti", nos traslada a
aquella indefinible encrucijada donde el corazón
llega a perturbar a la cabeza. Lo que empieza con el
silbido alegre del liberado se convierte en una
historia del esclavo de sus trastornados recuerdos. ¿Quién
nos canta? ¿Un loco que fue loco y no lo supo? ¿Un
loco que está loco y no lo sabe? Importa poco: lo
importante es que se siente cuerdo incluso para
emprender nuevas locuras.
En
"Así En La Guerra Como En Los Celos" Serrat
ha escrito el padrenuestro del amor celoso. Lo
describe de muchas maneras: "eclipse total de la
razón", "mortaja negra en el corazón",
"venda en los ojos que no te deja ver",
"cuentas pendientes, rencores viejos",
"exilio del que jamás se vuelve",
"cizaña que deja el vergel yermo"... El
amor posesivo es otra obsesión que esta vez encuentra
su más cruel parodia en la guerra. El tren subterráneo
se vuelve metáfora visceral en "La bella y el
metro", un galope entre tinieblas, un
interminable ir y venir de topo, una persecución sin
pausa en pos del pedazo faltante: en fin, el amor como
búsqueda. Allí, en el tiovivo sin fin que serpentea
bajo tierra, la masa es una suma de individuos, el prójimo
es lejano y cada quien intenta encontrar algo que lo
acerque al otro. El carterista ve primos, los
banqueros ven morosos, los caseros ven inquilinos, la
comadrona ve pasado, el enterrador ve futuro, y el
enamorado la ve a ella: "la bella que no me
ve".
"Qué
Será De Mí" constituye una reafirmación de la
más vieja de las
verdades: para amar se necesitan por lo menos dos. Una
pertinaz lista de comparaciones avala este axioma
sentimental que constituye un canto risueño y
convencido al amor como complemento. La obra rinde
culto al amor en su propia esencia y lo mismo podría
justificarse como canción de cuna, como declaración
de amistad, o como propuesta erótica.
En
"Africa" surge otra vez el Serrat solidario
que nos obliga a mirar lo que nos negamos a ver, como
ya lo hizo en El Sur también existe. En esta ocasión
centra su atención y sus dolores en este continente
que es novia seducida y abandonada, rey traicionado y
exiliado en su propio país, espejo de nuestras
maldades y miserable anverso de nuestra más doradas
medallas. Serrat nos obliga a recordar la patria
lejana del jazz y el son, de los mejores futbolistas,
boxeadores y basquetbolistas y escritores del mundo,
abuela ultrajada y expoliada de muchas culturas
mestizas, que hoy es presa de "los cuatro jinetes
lúgubres", el hombre, la guerra, la peste, las
armas. Es una evocación de la cuna de la humanidad,
cuyos hijos, regados por el mundo, siguen siendo
esclavos sin cadenas y, pese a todo, escarban
esperanzas en los eriales y cultivan "flores de
las espinas".
"Muñeca
Rusa" es una canción que se parece a su analogía,
que se contiene a sí misma y se recoge sobre su
propio eje. Está dedicada a cantar el amor como
perplejidad, a reiterar uno de los eternos temas de
Serrat: la fascinación que le produce la mujer.
Serrat la observa, la admira y la respeta, pero le
intriga su múltiple personalidad y solo entiende que
debe abandonarse en brazos de su complejidad sin
tratar de entenderla: ella "es como es", y
resulta imposible querer a una de esas matryushka sin
querer a las demás: las envueltas y las que
envuelven, la forma que pasa a ser el contenido.
"Los Recuerdos" representa una hermosa
anatomía sentimental de la memoria, territorio etéreo
y vencido que mezcla verdades y mentiras. El mundo del
recuerdo no está quieto en el pasado: es triste pero
dinámico, evoluciona al hechizo del antojo y la
falsedad, está hecho de cosas que se olvidan y cosas
que siguen caminando, nuevas versiones de lo que no
pasó y nuevos disfraces de lo ocurrido. Todo esto es
lo que hurga y explora el delicado bisturí de
Joan Manuel Serrat.
En
"La Mala Racha" cuya letra fue elaborada en
colaboración con Eduardo Galeano a partir de un texto
del escritor uruguayo-Serrat vuelve a demostrar el
poder de su palabra y su música para articular
sentimientos o situaciones universales, de las que
todos participamos pero a los que solo unos pocos
privilegiados como él logran interpretar. Esta vez se
entretienen describiendo los momentos malditos, las
temporadas de infortunio: "Me tropiezo con mi
propio pie, me llueve sal si tengo sed". Y
encuentra una sola manera de combatir el conjuro:
"Mientras dura la mala racha... ¡dame
cobijo!"
"Sin Piedad" es un canto de dolor al amor
como pasión destructora. Se trata de una resignada
letanía de sentimientos envueltos en la penumbra
musical de una melodía intimista, que reconoce los
amores malditos y acepta sus callejones sin salida,
sus sentencias irremisibles, sus funambulismos por el
filo de la navaja, sus conflictos feroces entre el
amor y el odio. Es la doctrina de amor del condenado:
"Morir matando, matar muriendo, sin piedad de ti,
sin piedad de mí".
"No
te busqué, ni me viniste a buscar"... Tal es la
declaración de situación de la que parte "Es
caprichoso el azar", un canto al amor como
hallazgo. Si en "La bella y el metro" el
amor busca y no encuentra, en esta canción el amor
encuentra sin necesidad de buscar. No existe el
destino, nos dice: sólo el azar. Es una obra que reúne
las voces de Serrat y de la cantante israelí Noha,
bellísima y ajustada maravillosamente a esta canción
en homenaje a la coincidencia, al cruce de estrellas,
a la magia del albur y a la albricia de la casualidad
que es capaz de crear el amor a partir de un día
lluvioso, un autobús y un semáforo.
"Señor
De La Noche" es una canción oscura, nocturna,
visceral, sombría, endiablada, con letra de Luis García
Montero. Se trata de una oración pronunciada en ese
pequeño templo del deseo que puede ser un bar de
madrugada; el solitario está dispuesto a vender su
alma al demonio a cambio de un poco de amor, y así lo
proclama en su invocación: "Haz que vuelva su
rostro quien no quiso mirarme, que sus ojos me busquen
sostenidos y azules por detrás de la barra"...
Es la noche de la ciudad, pero también es la
noche de los sentimientos. Un canto al amor a
cualquier precio.
Treinta
y siete años después del primer disco de Joan Manuel
Serrat, el feliz reencuentro entre el cantautor y
Miralles ha producido como resultado un trabajo
fresco, rico, ágil, brillante, a veces inquietante,
con un tratamiento musical a base de sonoridades acústicas
y cuya raibamgre en el Serrat más clásico no excluye
novedades audaces y arriesgadas.
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