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Introducción
:
El VIH/SIDA, los derechos humanos y la salud pública
Información
obtenida de: Organización
de Naciones Unidas
Varios
años de experiencia en la lucha contra la epidemia VIH/SIDA han confirmado que
la promoción y protección de los derechos humanos es un factor esencial para
prevenir la transmisión del VIH y reducir los efectos del VIH/SIDA. La promoción
y protección de los derechos humanos es necesaria tanto para proteger la
dignidad de las personas afectadas por el VIH/SIDA como para alcanzar los
objetivos de salud pública consistentes en reducir la vulnerabilidad a la
infección VIH, paliar los efectos negativos del VIH/SIDA en los afectados y
dotar de medios a las personas y comunidades para responder a la epidemia.
En
general, los derechos humanos y la salud pública comparten el objetivo común
de promover y proteger los derechos y el bienestar de todos los individuos.
Desde la perspectiva de los derechos humanos, la mejor manera de lograrlo es
promoviendo y protegiendo los derechos y la dignidad de cada uno, sobre todo los
de los discriminados o los de quienes ven sus derechos menoscabados de otra
forma. Igualmente, la mejor manera de alcanzar los objetivos de salud pública
es promover la salud para todos, en particular la de los vulnerables a las
amenazas a su bienestar físico, mental o social. Por tanto, la salud y los
derechos humanos se complementan y refuerzan mutuamente en todos los ámbitos,
como se complementan y refuerzan mutuamente en lo relativo al VIH/SIDA.
Un
aspecto de la interdependencia de los derechos humanos y la salud pública la
prueban los estudios que demuestran que los programas de prevención y atención
médica del VIH de carácter coactivo o punitivo suscitan una menor participación
y una mayor alineación de los amenazados de infección. En particular, las
personas no solicitarán consultas, pruebas, tratamiento y apoyo respecto del
VIH si ello conlleva discriminación, falta de confidencialidad y otras
consecuencias negativas. Por tanto, es evidente que las medidas sanitarias
coactivas disuaden a las personas que más las necesitan y no dejan conseguir el
objetivo de salud pública que es la prevención mediante el cambio de las
conductas, la atención médica y el apoyo sanitario.
Otro
aspecto de la relación entre la protección de los derechos humanos y la
eficacia de los programas VIH/SIDA la revela el hecho de que los casos de
VIH/SIDA o su difusión son excesivamente frecuentes en algunos sectores de la
población. Según la naturaleza de la epidemia y la situación jurídica,
social y económica de cada país, los grupos que pueden verse excesivamente
afectados son las mujeres, los niños, los pobres, las minorías, los indígenas,
los migrantes, los refugiados y las personas interiormente desplazadas, los
discapacitados, los presos, los trabajadores sexuales, los hombres que tienen
relaciones sexuales con hombres y los que se inyectan drogas, es decir los
grupos que ya sufren de falta de protección de los derechos humanos y
discriminación o de marginalización por su situación jurídica, o ambas
cosas. La falta de protección de sus derechos humanos inhabilita a estos grupos
para evitar la infección o para hacer frente al VIH/SIDA, si ya están
afectados por él.
Además,
aumenta el consenso internacional en que una respuesta amplia y global, en la
que participen en todos sus aspectos las personas con el VIH/SIDA, es un
requisito fundamental de los programas VIH/SIDA eficaces. Otro elemento esencial
de una respuesta global es facilitar y crear un entorno ético y jurídico
propicio que proteja los derechos humanos. Esto requiere medidas para garantizar
que los gobiernos, las comunidades y los individuos respeten los derechos
humanos y la dignidad humana, y actúen con tolerancia, conmiseración y
solidaridad.
Una
lección esencial que ha enseñado la epidemia VIH/SIDA es que los formuladores
de políticas deben guiarse por normas de derechos humanos universalmente
reconocidas al formular la orientación y contenido de la política frente al
VIH, normas que forman parte integrante de todos los aspectos de las respuestas
nacionales y locales al VIH/SIDA.
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