|
El
médico te informó el resultado final de los estudios y te dio el diagnóstico.
Todo lo que temiste se ha
confirmado.
Te
sacaron sangre, y la analizaron. Dio positivo, el médico te explicó que
a veces por diferentes causas hay "falsos positivos", por eso
volvieron a hacer otra prueba. Esta vez el resultado fue el mismo.
Entonces hicieron un tercer examen, con otro tipo de estudio que dio la
confirmación definitiva.
Ahora
por tu mente pasan muchas cosas, se confunden ansiedades, inquietudes,
angustia, miedos y un sin fin de preguntas y sensaciones que tal vez jamás
experimentaste.
Y
ahora ¿qué?
¿Tengo
SIDA?
Esa
es la primera de las preguntas que nos hemos hecho. Por eso te explicamos
que es VIH y que es SIDA.
¿Qué
es el VIH?
Esta
sigla significa: Virus de Inmunodeficiencia Humana. Es común oír hablar
del HIV, que es la sigla en inglés de esta enfermedad, nosotros tratamos
de usar la que corresponde a nuestra lengua (se refiere a lo mismo).
Normalmente,
en un período de ocho a doce semanas (en algunos casos puede pasar algo más
de tiempo) después de la exposición y contagio del virus el cuerpo
comienza a crear anticuerpos, es decir, trata de defenderse y rechazar a
este agresor. A esto se llama período de seroconversión.
De
seronegativa la persona se convierte en seropositiva al VIH. Al espacio de
tiempo entre el contagio y las positividad de las reacciones del cuerpo se
lo conoce como el período de "ventana".
Una
persona recibe el diagnóstico del VIH positivo cuando se le detectan
anticuerpos al VIH mediante varias pruebas de laboratorio, que se repiten
para confirmar el diagnóstico.
Esto
ya lo conocés, pues de seguro te hicieron por lo menos dos pruebas, por
el método de Elisa, y un estudio llamado Western Blot.
¿Qué
pasa cuando sos VIH positivo?
Desde
el principio la actividad del virus es intensa y comienza a multiplicarse,
este proceso se conoce como replicación.
Y
a medida que se replica, el VIH ataca sobre todo a los linfocitos T4 (una
de las células que representan un papel importante en el sistema de
defensas), aunque también puede atacar otros tipos de células. Poco a
poco, y progresivamente, va incapacitando el sistema de defensas
hasta que nos deja expuestos a muchas enfermedades. Normalmente, el
sistema inmunológico o de defensa las rechazaría, pero al no tener los
elementos o fuerzas suficientes estas enfermedades e infecciones pueden
llegar a dañar seriamente el organismo y llevarnos a la muerte.
Como
mencionamos el avance es progresivo así que, durante un tiempo que puede
prolongarse por años, el VIH sigue actuando sin que la persona se sienta
afectada, note algún síntoma serio o se enferme de algún mal serio.
Durante este tiempo aparentemente está físicamente sana, o lo que se
conoce como asintomática.
El
período puede alargarse en la medida en que el diagnóstico y el
tratamiento médico se realicen de manera precoz. Y por supuesto depende
del buen cuidado que la persona ejerza con su salud física y mental.
También
hay factores como la fortaleza del cuerpo, predisposición, conductas
alimenticias, de ejercicio. Se conocen casos de personas que están
infectadas desde hace unos 15 años y aún son asintomáticas.
¿Qué
es el SIDA?
Esta
sigla significa: Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (AIDS en inglés).
Cuando la infección por el VIH ha debilitado tanto el sistema de defensas
y la resistencia del organismo (esto se conoce como inmunodepresión), la
persona suele tener complicación tras complicación.
Al
aparecer síntomas clínicos y enfermedades oportunistas (son oportunistas
porque se aprovechan de que las defensas están bajas para atacar) la
persona comienza a estar enferma de SIDA.
Las
enfermedades más comunes son CMV, Sarcoma de Kaposi, el síndrome del
desgaste (adelgazamiento sin motivo), linfopatías, hepatitis, etc.
Sumando el efecto de estas enfermedades al desgaste ya producido por la
lucha del cuerpo contra la infección que tal vez lleve años se llega un
deterioro tal que trae consigo a la muerte.
Esto,
como ya mencionamos en línea general, es progresivo, a veces lento, pero
inexorable.
En
los casos en que la enfermedad SIDA ya está declarada el control es algo
más dificultoso, aunque ahora y en algunos casos la nueva medicación está
dando resultados favorables.
Y
ahora ¿qué?
Al
recibir el diagnóstico la gran mayoría de nosotros sentimos que el
"mundo se nos vino abajo", y que todo se había terminado. Fue
en ese momento cuando afloraron sentimientos y emociones negativas
imposibles de ser descritas y que solo quienes enfrentamos esa situación
sabemos cómo son.
En
esos momentos se hizo muy difícil pensar con claridad. Algunos dicen que
se sintieron "aturdidos", o sintieron "como que la mente se
quedó en blanco", que "fue como recibir una cachetada", o
que pensaron "Dios mío, que va a ser de mis hijas...". Es muy
posible que los días vayan pasando y te sigas sintiendo igual. Pero el
que hables con especialistas, con otras personas VIH+ y considerar este
material puede resultarte útil.
Después
del primer momento, en algunos casos de sorpresa, en otros de
incredulidad, en que se unen la desconfianza a que el diagnóstico sea
correcto con la "seguridad" de una muerte inmediata,
muchos de nosotros nos dijimos: "Bueno, y ahora ¿qué hago?".
Sabemos
que de seguro:
Pasarán
muchas cosas negativas por tu mente.
Los
primeros días serán los más difíciles de sobrellevar. Te parecerán
"oscuros y eternos".
Hay
veces en que te será difícil dejar de pensar en esto, sentirás que
dentro de tu cabeza las "cosas andan a mil" («cuando me
recuesto un rato para descansar, y me quedo mirando el techo, no puedo
dejar de pensar»).
Va
a ser difícil dejar de pensar en la muerte.
Pero
poco a poco, a medida que vayas informándote y conozcas a otros
seropositivos, comprenderás que las cosas mejorarán.
Te
sugerimos que:
Aceptes
que tener miedo es natural.
Aceptes
que estás viviendo una situación difícil.
Aceptes
que el saber el diagnóstico te hace sentir mal.
No
trates de cambiar todas las cosas en tu vida, con eso sólo vas a
conseguir nuevas preocupaciones.
Comprendé
que:
Vas
a tener que hacer algunos cambios en tu vida, pero es mejor hacerlo
cuando tengas un panorama claro y solo cuando tengas la seguridad de
poder razonar y pensar claramente. Esto te lo brindará la buena
información y la guía y ayuda que otros afectados y especialistas en
la salud te puedan brindar.
Necesitás
aprender sobre la infección por VIH y sobre la vida de otras personas
VIH+. Intentamos ayudarte, podemos hacerlo porque estamos a tu lado.
Es
fundamental que pongas todo tu esfuerzo, tanto en el cuidado de
tu salud física, como la forma de enfrentar mentalmente la
seropositividad al VIH. Nosotros ya pasamos por esto, aprendimos y
crecimos, teniendo en cuenta estas cosas.
Estos
factores básicos y elementales garantizan que tu vida tenga un sentido
positivo.
¿Qué
reacciones emocionales tendré que enfrentar y superar?
Tendrás
que saber identificar las diferentes reacciones emocionales y aprender a
controlarlas. Así te sentirás mejor. A continuación veremos las más
comunes que hemos sobrellevado y por eso te daremos sugerencias útiles
para que puedas tolerar esos momentos y superarlos.
La
negación
La
depresión y el pesar
El
duelo
La
sensación de falta de control
La
ansiedad, el miedo a la discriminación
La
necesidad de apartarse de otros y aislarse
El
mal humor y la irritación
El
sentimiento de culpa
Los
problemas con la actitud ante la actividad sexual
La
negación
Muchos
simplemente hemos rechazado nuestra situación actual y lo expresamos de
distintas formas.
A
lo mejor sentís algún tipo de alivio si rechazás pensamientos,
sentimientos y preocupaciones sobre esta nueva situación en tu vida. Quizás
tu intención sea "borrar" de tu mente todo pensamiento
referente a la enfermedad. Algunos hasta han sido convencidos por teorías
de que el virus no existe y cosas así.
Muchos
de nosotros, aprendimos con el tiempo, que hacer eso impide que encuentres
un futuro enriquecido. Que negar la realidad solo te perjudica, porque no
aceptarla no te va a curar.
Es
probable que no quieras creer que esto es cierto. Pensarás o que
"alguien se equivocó" o "los análisis se traspapelaron y
el resultado es de otra persona", o "que esto no puede ser
cierto", o que algún día alguien te va a llamar diciendo
"mire, hubo un lamentable error...".
Otros
han pensado: "Esto no puede estar pasándome a mí" o "pero
si yo me cuidé siempre", o "yo no entiendo, me descuidé con
una chica una sola vez y mirá lo que me pasó, y Cacho se droga tanto que
a veces ni sabe donde está parado y no tiene nada", o "pero si
yo me siento bien, no me duele nada, no tengo los ganglios inflamados, y
mirá hasta las heridas se me cicatrizan bien" o "a mi edad,
tengo 62, esto no puede ser".
Lo
cierto es que todos buscamos explicaciones del "por qué" me pasó
esto.
Lo
que podemos sugerirte:
La
ansiedad, el miedo a la discriminación negativa
A
algunos nos genera gran ansiedad el que exista la posibilidad que alguien
nos "mire raro", nos "descubra" o nos rechace. También
el qué dirán.
Es
normal que temamos sentirnos
rechazados y sentirnos segregados del resto de la sociedad. que temamos
sentirnos rechazados y sentirnos segregados del resto de la sociedad.
Es
de esperar que sientas:
*
Algo de pánico.
*
Una ansiedad insoportable.
*
Una tensión insoportable, que no te deja pensar.
*
Que ya no hay más futuro.
*
Que has perdido la esperanza.
*
Miedo al rechazo.
*
Miedo a que te abandonen.
*
Miedo a quedarte solo o sola.
Algunas
reflexiones:
Aceptá
que estás padeciendo una infección, tenés un virus que puede
enfermarte.
Aceptá
que en algunas cosas tu vida puede limitarse, pero que vale la pena
vivirla.
Aceptá
que todos vamos a morir, ser VIH positivo es saberlo de otra manera y
que por primera vez te enfrentás a la idea de tu propia muerte.
Reconocé
que aún tenés muchas cosas por hacer. La vida sigue y todavía hay
mucho por delante.
Identificá
que es lo que te provoca más ansiedad y tratá de resolverlo, no
huyas de esta situación.
Conversá
con otros que conozcan del tema o padezcan de lo mismo. Así vas a ver
que tus preocupaciones pueden desaparecer con algo de esfuerzo.
No
permitas que los prejuicios sobre la enfermedad te dominen o afecten.
No
te evadas.
Pensá
en asistir a sesiones de grupos de ayuda ofrecidas por especialistas.
Aprendé
alguna técnica de relajación o autocontrol.
El
mal humor y la irritación
Como
no esperabas estar enfermo, al recibir el diagnóstico y al evaluar lo que
éste significa para con tu futuro y toda tu vida, puede que te pongas de
mal humor. Contra vos mismo y contra los demás.
Puede
que te pongas molesto, agresivo, irritable, ignores recomendaciones médicas
y hagas cosas no habituales, irritando, molestando y hasta dañando a
otros. A veces a los que más te quieren.
Lo
que podemos sugerirte:
Aprendé
a pensar en esto solo lo necesario.
Buscá
cambiar tus sentimientos y sensaciones negativas en acciones
constructivas para vos o para con los que te rodean.
Conversá
con otras personas. Los grupos de ayuda son eficaces para esto.
Buscá
hablar con alguien que te quiera y esté dispuesto a escucharte, expresá
todo lo que sentís. Hablá sobre todos tus sentimientos, tu angustia y
pesar, si no lo hacés abiertamente podés llegar a la depresión.
Canalizá
tu violencia. Hacé acciones que te "descarguen" y que no
resulten dañinas o perjudiciales para vos o para alguien (tirar piedras
al agua, gritar en un lugar privado, o lo que se te ocurra y que sirva).
Evitá
acumular el mal humor o la irritación. No esperes a «no dar mas» para
buscar la ayuda.
Los
demás no tienen la culpa de lo que te pasa. Tal vez ni vos mismo la
tengas. Pero nadie gana nada con una actitud irritable de tu parte.
El
sentimiento de culpa
Es
cierto que de vez en cuando es bueno y necesario reflexionar con lo que
hemos hecho en nuestra vida, y a que hemos llegado o a que nos ha llevado.
Pero debemos aprender a manejar las reacciones ante el diagnóstico.
Es
probable que al saber de qué estás enfermo empieces a enjuiciar lo que
has hecho con tu vida. Dependiendo del origen del contagio comienzan los
reproches propios.
Aparecen
los "por que habré..." y los "si yo hubiera...". Pero
en la gran mayoría de los casos es analizando principalmente tu vida
sexual hasta el momento. Por cultura social, formación religiosa y el
"que dirán" tanto la infidelidad, la inestabilidad o descontrol
en lo sexual y la homosexualidad son asuntos que muchas veces se manejan a
escondidas.
Y
aunque lo hiciste porque querías, puede que ahora vos mismo las juzgues
como conductas reprobables, que hacen que te sientas culpable, que tengas
vergüenza y tal vez disminuido ante vos mismo y los demás. Saber que
existe la posibilidad de ser incluido en uno de "estos grupos"
por la opinión de otros, y el pensar que podés estar causando un daño
irreparable a tus seres queridos, pueden ser fuentes del sentimiento o
sensación de culpa.
Lo
que podemos sugerirte:
Analizá
tu vida y reorganizá algunas cosas.
El
sentimiento de culpa no controlado puede llegar a ser
autodestructivo y solo sirve para limitarte.
Entendé
que no se trata de abandonarlo todo, sino de ajustarse a una nueva
realidad.
¿Habré
contagiado a alguien? También puede que te sientas culpable por la
posibilidad de haber infectado a alguien antes de saber que eras VIH
positivo.
La
posibilidad de haber infectado a alguien antes de conocer el diagnóstico
no debe ser fuente de culpa, angustia y dolor. No lo hiciste a propósito.
Te
va a ayudar informarle a tus parejas sexuales por lo que estás pasando y
darles la oportunidad de que se hagan las pruebas. Si es que se han
contagiado, el tener un diagnóstico precoz les posibilitará una atención
apropiada a tiempo.
No
te juzgues duramente por tus conductas pasadas. Preocupáte más por
juzgar la importancia que tiene tu vida y tu actitud hacia ella de ahora
en adelante. Lo hecho, hecho está y nada se puede cambiar.
La
sensación de falta de control
Es
muy probable que sientas que todo se escapó de tus manos. Que creas que
ya no podés hacer nada. Puede que sientas una total falta de control por
tu situación.
Lo
que podés hacer:
Aprendé
a convivir con el VIH, cuando lo hagas vas a ver que quién se lo
propone logra mantener un papel activo en la vida.
Aceptá
que haya cosas que no podés controlar es positivo.
Reconocé
que si se quiere, existen soluciones para los problemas.
Reconocé
que de tu voluntad dependerá el poder vivir una vida mejor y con
satisfacciones.
Reconocé
que tenés el poder de decidir si tu vida va a ser una espera de la
muerte o si va a ser vida.
Conocé
la vida de otros que son VIH+. Te será útil, verás que muchos llevan
una vida normal y desde hace muchos años.
La
necesidad de apartarte de otros o aislarte
Debido
a que la infección VIH y el SIDA siguen siendo enfermedades de estigmas y
prejuicios, "mal vistas", y mal valoradas por muchos, apartarse
de la gente es una reacción frecuente, diríamos casi normal.
Puede
que busques aislarte porque:
Creés
en algunos de los prejuicios que existen alrededor del VIH y SIDA.
Creés
que podes contagiar "de alguna manera" a los que te rodean.
Pensás
que así les evitás preocupaciones a tus seres queridos.
Inventás
cualquier motivo para ello, porque «necesitas estar solo».
Lo
que podemos sugerirte:
Si
tenés miedo "a contagiar a los demás", informáte.
Buscá
ayuda de parte de los profesionales de la salud y psicólogos. Ellos te
escucharán y ayudarán a terminar con esos temores.
Confía
en tus amigos y familiares.
No
guardes secretos para con los que te quieren. Esto solo puede aumentar
tu dolor.
Recordá
que las personas que realmente te quieren te aceptan tal y como sos.
Si
te aislás durante mucho tiempo de tus seres queridos solo vas a
conseguir sentirte muy mal y harás que ellos también sufran a tu lado.
Tomáte
un tiempo. Con el tiempo vas a sentir la solidaridad de otros ante
situaciones difíciles.
Asistí
a sesiones de grupos de ayuda y compartí tus inquietudes. Verás como
otros sobrellevaron este problema.
Vas
a ver que el tiempo y lo que pase a partir de ahora te convencerán de lo
falso de tu posición.
La
depresión y el pesar
La
depresión es uno de los males más extendidos de estas últimas décadas.
En algunos casos muy serios lleva hasta al suicidio. La situación por la
que estamos pasando a algunos nos ha hecho creer que "tenemos el
derecho de estar deprimidos".
Es
natural sentir pesar por el futuro que tenemos que enfrentar, a la lucha
diaria se agregó esta lucha contra la enfermedad.
La
depresión y el pesar pueden llevarte a que:
Pierdas
el sueño.
Pierdas
el apetito.
Pierdas
la autoestima.
Pierdas
y el placer en las actividades cotidianas.
Niegues
el diagnóstico y abandones tu cuidado o tratamiento.
Sientas
la necesidad incontrolable de llorar todo el tiempo.
Sientas
que perdiste tu poder de disfrutar de la vida.
Te
sientas de mal humor.
Te
sientas muy triste, con gran pesar y angustia "allí muy
adentro".
El
duelo
Es
casi normal que imaginemos que nos vamos a morir dentro de poco. Muchos de
nosotros nos hemos "visto" muertos inmediatamente después de
recibir el diagnóstico.
El
duelo puede llevarte a que:
Llegues
a demostrar conductas de despedida o duelo.
Des
la impresión de que te "estás despidiendo de todos".
"Dejes" o "repartas" tus cosas a los demás.
Hables
mas de lo debido de "cuando no esté", "cuando me
muera" o "cuando me haya ido".
Los
pensamientos alrededor de la muerte sean suicidas.
Es
cierto, nos enfrentamos mas de cerca con la muerte, pero prestarle más
atención de la debida durante mucho tiempo imposibilita o afecta tu
"habilidad para funcionar". Bajo ninguna circunstancia te lo
permitas.
Lo
que podemos sugerirte:
Aceptá
que tu enfermedad es biológicamente crónica. Pero no hagas crónica tu
depresión, eso solo sirve para que te dañes sin necesidad.
Aceptá
que tu enfermedad puede llevarte a la muerte, pero si te esforzás y te
cuidás podés enfrentar la situación y vencerla.
Aprendé
a "dejar salir tus emociones".
Asistí
a reuniones de grupos de ayuda. Casi todos hemos tenido que luchar contra
estas sensaciones y sentimientos. De seguro recibirás ayuda.
Evitá
el abuso del alcohol. Sólo te deprime más y te daña físicamente.
Evitá
sentirte lástima, o al menos más de la necesaria.
Llorá
todo lo que necesites. Llorar es una vía natural para canalizar la
tristeza profunda.
No
te menoscabes, ni invalides como ser humano, ni dejes que otros lo hagan.
Pensá
en hacer cosas positivas. Dedicáte a actividades que te estimulen.
Tené
en cuenta que:
Está
en vós sentirte bien.
Está
en vos tener la debida y necesaria autoestima.
Está
en vos mismo el hacer tu vida mejor ajustándote a tu situación actual.
Está
en vos aceptar y asumir tu nueva situación y plantearte metas posibles.
Problemas
con la actitud ante la actividad sexual
Por
miedo, algunos hemos llegado a abstenernos de hacer el amor ya sea por un
corto o largo tiempo. Es cierto, para cuidar nuestra salud y proteger la
de la pareja definitivamente tenemos que hacer cambios en la vida sexual.
Las
tensiones a las que nos enfrentamos, la ansiedad, la depresión, el
aislamiento y la negación pueden afectar el deseo y nuestro desempeño
sexual.
¿Que
es sexo seguro? Es la forma de mantener relaciones sexuales sin poner en
riesgo la salud de otros, disminuyendo la posibilidad de que podamos
reinfectarnos, reinfectar, transmitir el VIH y/o contraer otras
enfermedades de transmisión sexual (sífilis, gonorrea, blenorragia) u
otras como las hepatitis.
Si
ambos miembros de la pareja son VIH positivos el tener actividad sexual
sin protección los expone a volver a infectarse (reinfección), lo que
facilita el progreso de la enfermedad y complica seriamente el avance
positivo del tratamiento.
Por
eso es importante tener relaciones sexuales siempre usando
preservativos. Algunos de nosotros para "estar más
seguros" y poder vencer la barrera del temor de contagiar al otro
utilizamos dos preservativos (se evita el riesgo de la ruptura) o con algún
tipo de espermicida recomendado. Ahora hay preservativos femeninos, así
que se pueden complementar ambos elementos para más seguridad.
A
algunos de nosotros, el practicar sexo seguro nos ha sido difícil al
inicio, pero con el tiempo ha llegado a proporcionarnos placer. Todo es
cuestión de aprender y aceptar la nueva situación.
Si
hasta el momento no practicaste sexo seguro, sin lugar a dudas vas a notar
cambios en tus sensaciones sexuales. Pero por vos y tu pareja esto es
estrictamente necesario.
Lo
que podemos decirte:
Leé
y orientáte sobre sexo y sexualidad.
Explorá
y disfrutá otras formas de expresar tu sexualidad.
El
SIDA ha cambiado el comportamiento sexual de muchas personas. No sos el
único.
El
sexo seguro ofrece alternativas que quizá hasta ahora no habías
explorado y apreciado.
No
sientas pesar por la pérdida de prácticas sexuales pasadas.
Es
lógico sentirte triste por prácticas sexuales que disfrutabas y que
decidiste dejar de hacer. Pero que esto no rija tu vida y sensaciones.
Si
tomás todas las precauciones, podés gozar de una actividad sexual
plena y sin miedo.
El
mundo entero se enfrenta a la misma situación: tenemos un virus que se
transmite fundamentalmente por relaciones sexuales. Practicar sexo más
seguro es la vía para protegerte y proteger a otros, y la forma de
expresar tu sexualidad de una forma responsable. Como ya dijimos ser
seropositivo no significa terminar con nuestra vida sexual, solo tenemos
que aprender y enseñar a nuestra pareja como relacionarnos sexualmente
disminuyendo el riesgo de transmisión del VIH. Conocemos parejas formadas
por un portador y una persona sana, que viven y comparten todo sin
dificultades, por supuesto ejerciendo los cuidados que ya mencionamos.
Es
que, nosotros los VIH+ siempre que tomemos determinadas precauciones
podemos convivir sin riesgos con los VIH negativos.
¿Lo
digo o no lo digo? Ésa es la cuestión
Por
nuestra propia experiencia concordamos con vos es que si hay algo difícil
de decidir es si vas a decirle a los demás o no lo que te está pasando.
Podés llegar a pensar que tus seres queridos van a asociar de inmediato
el diagnóstico de VIH positivo a la muerte. E igual que vos, ellos sentirán
que los prejuicios, estigmas y deshonor que trae el SIDA han alcanzado su
medio ambiente.
Por
eso, puede que estés pensando seriamente lo que hay entre la necesidad de
ser aceptado en esta nueva situación, recibir el apoyo y amor, y al mismo
tiempo temer el dolor y el rechazo que puedas encontrar.
Si
tu decisión es decirlo, o cuando debas decirle a los que te quieren lo
que te sucede, tené muy presente que el mismo proceso que viviste al
enterarte, las dudas, los temores, miedo y dificultades, pueden ser las
reacciones de las personas con quienes decidas conversar.
Dale
su tiempo a los demás.
Las
reacciones iniciales, ya sean de espanto y terror, o de minimizar el
asunto son comunes. A veces te va a dar la impresión de que los demás te
están sobreprotegiendo, que te tienen lástima (expresada abiertamente o
no). Podés lograr que, con el tiempo, las relaciones se vayan
normalizando hasta volver a ser las de siempre.
Comunicar
el diagnóstico es importante
Es
tú deber informar a tu pareja y a tus relaciones anteriores,
es tu responsabilidad, y porque de ello depende de que se
realicen las pruebas y puedan recibir la atención requerida.
Si
vas a iniciar una nueva relación amorosa tenés que conversar no solo
sobre el diagnóstico, sino también sobre las prácticas sexuales que
preservarán la salud de ambos.
No
te podemos ofrecer ninguna fórmula que garantice que el momento de decir
el diagnóstico a otros sea fácil. Tampoco encontramos ninguna fórmula
que asegure que todos te ofrecerán y mantendrán la actitud que esperás.
Algunas
personas VIH+ han decidido no informar el diagnóstico. Le temen a ser
enjuiciados y rechazados. Llegan a sentirse culpables o avergonzados de su
condición.
Otros
informamos el diagnóstico a los demás. Si bien es cierto que a veces
hemos pedido ayuda a algún especialista.
En
el grupo de ayuda hemos discutido más de una vez sobre las dos posiciones
posibles: ¿decir o no decir?
Llegamos
a la conclusión que comunicar al diagnóstico, tiene más ventajas que
desventajas, y que no decirlo ocasiona tensiones y miedo a ser
"descubiertos", siendo el reflejo de un particular estado
interior y de un estilo de enfrentamiento a la vida a veces poco
saludable.
Por
supuesto estamos hablando de comunicar el diagnóstico a los que nos
interesan, o que de alguna manera les corresponde saberlo (entorno
familiar cercano, seres queridos en general, amigos, tu grupo, quienes
conviven con vos).
Decir
el diagnóstico:
Incorpora
a otros en el tratamiento del problema.
Te
da la seguridad integra de decir: "éste (ésta) soy yo, estoy
pasando por esto...", ante vos y ante los demás.
Elimina
la ansiedad que se produce cuando existen "zonas prohibidas".
Elimina
la ansiedad que se produce de cuando «lo descubrirán».
Hace
que compruebes que el rechazo es menor que el imaginado.
Y
que a veces se trata de un rechazo momentáneo, de alguien que necesita
tiempo para "digerir" la noticia. Otras veces es el rechazo de
personas eternamente temerosas e inseguras (muchos aun hoy en día,
hasta tienen miedo de decir la palabra cáncer).
Te
da respeto a vos mismo. Obliga al respeto de otros.
Rompe
los mitos que existen sobre "incapacidades" y desfiguraciones
físicas, mentales o morales de los seropositivos.
Es
un ejemplo para que los demás se protejan y protejan a otros.
Consideramos
que:
Tenés
derecho a la privacidad y a elegir el momento y la persona a quien
decirle el diagnóstico.
Tu
vida privada es tuya. Vos decidís a quién hacérsela conocer, teniendo
en cuenta tu responsabilidad social.
Tenés
que estar preparado psicológicamente para hablar de diagnóstico. También
es bueno tener información sobre VIH y SIDA. Puede que te hagan muchas
preguntas.
Tenés
derecho a decir que más que consejo y compasión necesitas ser
escuchado y tratado como siempre.
Tenés
que tener expectativas realistas. Las demás personas pueden necesitar
tiempo.
Puede
que en alguna ocasión encuentres reacciones de rechazo que es
abiertamente ofensivo, pues la gente puede estar prejuiciada o mal
informada. Vos podés llegar a ser un agente de cambio.
Intentá
evitar estar muy susceptible, sensible y pendiente de las reacciones de
otros. A veces podés equivocarte y malinterpretarlos.
Tratá
de prepararte para que algunos te miren como a un "marciano".
A algunos les puede parecer "exótico" o "atractivo"
conocer un seropositivo al VIH. Este fenómeno es consecuencia de todas
las distorsiones que se asocian al SIDA y va desapareciendo en la medida
en que se profundizan las relaciones con las personas y se difunde más
información sobre la enfermedad.
No
tenés por qué sentirte culpable o responsable de las reacciones de los
demás.
Si
pensás que tu nueva situación puede dañar a tus seres queridos,
recordá que el silencio o la evasión pueden ser aún más dañinos,
y que en algún momento tendrás que enfrentar la realidad. Es peor que
se enteren por otros o "de rebote".
Lo
que resulta importante son los valores y conductas hacia vos y hacia los
demás.
Vas
a encontrar que algunos te dirán "sabía que estabas enfermo,
creí que era algo terminal, al menos esto tiene tratamiento".
Tratamientos
Hoy
en día existen tratamientos para evitar el avance o progresión de la
enfermedad, aunque es cierto que hasta el momento solo nos pueden dar la
expectativa de convertir esta enfermedad en algo crónico.
Reciben
este tratamiento, sobre la base de una combinación de drogas, todos los
VIH+ que lo necesiten y así lo deseen. Por supuesto que bajo un estricto
control y supervisión médicos. Cada caso es particular, por lo que los
tratamientos pueden variar de una persona a otra (tipo de drogas o
combinación de ellas y dosis diarias).
Pero
tenemos que tener en cuenta que los remedios no son todo. Podemos y
debemos hacer mucho para mantenernos saludables.
Algunos
de los factores que posibilitan mantenerte físicamente sano:
Atención
médica precoz.
Hacerte
los chequeos y análisis de rutina.
Cumplir
al pié de la letra los tratamientos médicos.
Evitar
la reinfección por relaciones sexuales sin protección.
Mantener
un buen estado psicológico.
Esforzarte
por tener una alimentación apropiada.
Esforzarte
por tener el descanso apropiado.
Ser
cuidadoso para evitar exponerte a situaciones que puedan enfermarte
(higiene, cuidados del cuerpo, no exponerte a situaciones que puedan
llevar a enfermarte de gripe o algo más serio que se desencadene en
neumonía, etc.)
Es
importante estar atentos a seguir al pie de la letra las indicaciones de
cuando y como ingerir los medicamentos, en ello va en muchas ocasiones la
efectividad del tratamiento. En ocasiones suele parecer difícil o
complicado cumplir los horarios y dosis, siendo en algunos caso superior a
20 pastillas las ingeridas a diario. Algunos de estos medicamentos
requieren atención a tiempos de ayuno previo y posterior o cuidados con
los tipos de alimentos que se pueden ingerir.
Como
la situación de cada uno varía con relación a otros (enfermedades
anteriores, estado y avance de la infección, estado del sistema inmunológico)
verás que no todos reciben el mismo tratamiento. Es necesario que confíes
en los médicos y sigas sus indicaciones. No tengas vergüenza en
preguntar si no entendés algo o el porqué de algo que te indiquen o
digan. Tu vida va en ello.
Tener
apoyo psicológico por especialistas forma parte de nuestra atención
porque nos ayuda a enfrentar situaciones que puedan deteriorar nuestra
salud; la práctica de alguna técnica de relajación nos permite
fortalecer nuestro sistema inmunológico. Se ha comprobado científicamente
que los estados depresivos-ansiosos debilitan nuestras defensas.
Hacer
ejercicio físico también ayuda a nuestro sistema inmune.
El
tratamiento no solo depende de médicos y especialistas. Nuestra
participación es decisiva. Somos los responsables de que no quede
ningún cabo suelto.
Tal
vez llegue a tus manos información de revistas o diarios que utilizan
cuantas informaciones y comentarios conocen para escribir artículos
periodísticos que aseguran que se ha encontrado la cura al SIDA, sin que
exista ninguna confirmación científica sobre el hecho. También existen
personas que ofrecen curas milagrosas o sin comprobación médica. Vas a
tener que aprender a discernir entre lo que puede ser cierto o no. Si tenés
dudas consultá a tu médico.
Tenés
que aprender a ser cauteloso valorando la información de la prensa, que
puede infundir falsas esperanzas para luego provocarte depresión. También
tenés que cuidarte que de medicamentos sin control científico, curas
ofrecidas con las mejores intenciones o no, pero sin validez, pues pudiera
afectar tu salud. En estos casos es lo más importante siempre consultar
con los especialistas en esta materia.
Últimamente
se ha oído hablar de "curación o negativización", en realidad
con los nuevos tratamientos hay muchos afectados que han llegado a un
nivel de infección mínimo, pero nadie a sido definitivamente curado.
Todos ellos siguen medicándose, todos ellos pueden contagiar a otros si
no toman las precauciones debidas.
Hay
grandes esperanzas, pero habrá que esperar. Mientras tanto tu parte en
enfrentar tu problema es lo fundamental.
Lo
último...
Sinceramente
esperamos que este material te sea de mucha ayuda. Ese fue el objetivo del
tiempo, esfuerzo y dinero invertidos en esta obra. Si creés que puede
servirle a otros: compartilo.
Sólo
de vos depende...
|